Por Internet circula esta comparativa, aunque es difícil de encontrar salvo en la caché de Google. Es positivo que un documento de esta categoría se conserve, así que reproduzco los fragmentos en cuestión, que han sido comprobados y subrayados. En el último incluyo otra oración relevante.
Las coincidencias figuran en rojo y las reescrituras en naranja. Pérez reescribe cambiando tiempos verbales o utilizando las preposiciones que aprendió en la Academia.
Los libros son
Gödel, Escher, Bach: un Eterno y Grácil Bucle, de Douglas R. Hofstadter, editado por Tusquets y
La tabla de Flandes, de Arturo Pérez Reverte, editado en este caso por Círculo de Lectores.
Hofstadter. Introducción, página 8:
"
Los diez cánones de la
Ofrenda Musical se encuentran
entre los más elaborados que Bach
compuso.
Pero, curiosamente, Bach mismo
no dejó ninguno de ellos escrito de cabo a rabo. Su presentación incompleta es cosa
deliberada. Son
como acertijos que se le proponen al rey de Prusia. Un
juego musical muy practicado en la época consistía en escribir un tema, acompañarlo de algunas indicaciones más o menos enigmáticas y dejar que el canon basado en ese tema fuera 'descubierto' por otro jugador".
Pérez Reverte. Capítulo II, página 66:
"Ahí tienen a Bach, por ejemplo.
Los diez cánones de su
Ofrenda son
de lo más perfecto que compuso, y,
sin embargo,
no dejó ninguno de ellos escrito de cabo a rabo... Lo hizo de forma
deliberada,
como si se tratara de
adivinanzas que proponía a Federico de Prusia... Un
ardid musical frecuente en la época. Consistía en escribir un tema, acompañándolo de algunas indicaciones más o menos enigmáticas, y dejar que el canon basado en ese tema fuese descubierto por otro músico o ejecutante. A fin de cuentas, pues de un juego se trataba, por otro
jugador".
Hofstadter. Introducción, página 11:
"Puede ser necesario explicar también qué cosa es una fuga. La fuga se parece al canon por el hecho de basarse casi siempre en un
tema que
se va tocando en distintas voces y en distintos tonos, y a veces a distintas velocidades o con intervalos tonales invertidos o de atrás para delante. El principio de la fuga es, sin embargo, mucho menos rígido que el del canon y por consiguiente hay en ella mayor espacio para la expresión emotiva y artística. La marca caracterizadora de una fuga es la manera como
empieza: con una voz sola que canta su tema. Entra luego una segunda voz que comienza a cuatro tonos por encima o cuatro tonos por debajo de donde ha comenzado la primera. Mientras tanto, la primera prosigue su camino cantando el 'contratema' o 'contrasujeto', esto es, un
tema secundario, destinado a suministrarle contrastes rítmicos, armónicos o melódicos al tema.
Cada una de las voces va entrando en su momento y canta el tema, acompañada a menudo por el contrasujeto que se encomienda a alguna otra voz, mientras las demás ejecutan cuantos primores musicales se la han ocurrido al compositor.
Cuando todas las voces han entrado ya
en juego, se acaban las reglas".
Pérez Reverte. Capítulo IX, página 237:
"Esa composición, por ejemplo: un
tema va surgiendo con distintas voces y en distintos tonos. A veces, incluso,
a distintas velocidades, con intervalos tonales invertidos o de atrás hacia delante... - se inclinó sobre el brazo de la silla de ruedas, prestando atención al gramófono-. Escuchen. ¿Se dan cuenta?
Empieza una sola voz que canta su tema y entra luego una segunda voz que comienza cuatro tonos por encima o cuatro tonos por debajo de donde comenzó la primera, que a su vez pasa a ocuparse de un
tema secundario...
Cada una de las voces va entrando en su momento, igual que los diversos instantes de una vida... Y
cuando todas las voces han entrado en juego se acaban las reglas -les dedicó a Julia y a Muñoz una amplia y triste sonrisa-. Como ven, se trata de una perfecta analogía de la vejez".
Hofstadter. Introducción, página 9:
"Y eso no es todo. La siguiente etapa de complejidad en la construcción de cánones consiste en invertir el tema, lo cual significa elaborar una melodía que salte hacia abajo cada vez que el tema original salta hacia arriba, pero haciendo que el salto mida exactamente el mismo número de semitonos. El efecto producido por esta transformación melódica es un tanto raro, pero cuando uno se acostumbra a oír temas invertidos comienza a encontrarlos completamente naturales.
Bach, que
era aficionadísimo a las inversiones, las prodiga en su obra -sin exceptuar, por supuesto, la Ofrenda Musical. [...]Finalmente, la más esotérica de las 'copias' es la copia retrógrada, en la cual
el tema se ejecuta al revés de como está escrito, es decir, de atrás para adelante. El canon que utiliza este
truco se llama familiarmente canon cangrejo, a causa de las peculiaridades locomotivas de esos crustáceos. No falta hace decir que Bach metió un canon cangrejo en su Ofrenda Musical. [...] ".
Pérez Reverte. Capítulo IX, página 238:
"¿Saben que Bach
era aficionadísimo a las inversiones musicales? En alguna de sus cánones invierte
el tema, elaborando una melodía que salta hacia abajo cada vez que el original salta hacia arriba. El efecto puede parecer algo raro, pero cuando uno se acostumbra termina encontrándolo muy natural. Incluso hay un canon en la Ofrenda que
se ejecuta al revés de cómo está escrito. [...] Su obra está llena de
trucos".
Añade el autor de la comparativa: "Supongo que no es necesario añadir nada, salvo que estos son sólo los pasajes más llamativos. En la página 289 de La tabla de Flandes, por ejemplo, podemos encontrar otro fragmento mejor camuflado. Además, el señor Pérez-Reverte incluye, al principio de los capítulos IX y XI de su libro, dos citas del libro de Hofstadter indicando, ahora sí, el nombre del autor. Ignoro si para acallar su conciencia o para llamarnos imbéciles al resto de los mortales. José Antonio Otero".
Páginas 8,9 y 11: según parece, Pérez Reverte se leyó sólo la introducción. ¡Lo que es la vagancia!