Descubro con gozo que Pérez Reverte ha abierto una nueva web con la que iluminarnos. Resulta que el tío es muy listo: después de su condena por plagio ha decidido chulearse de lo que está(o le están)escribiendo. Como Pérez es un tio duro, no lo ha llamado "novela en marcha" ni nada por el estilo: le ha puesto
Novela en construcción. Yo creo que lo escribe con el mono de carpintero y todo. Si es que lo escribe él.
No todo son bobadas. Pero parece que Pérez dedica un tiempo a buscar
fotos de relojes por Internet. Ya se sabe que lo más importante de un personaje es el reloj que se pone. Un personaje sin reloj es como un pez sin bicicleta. ¿Quien no recuerda el reloj de K. o el de David Copperfield?
Yo creo que el boom de este blog de Pérez acaecerá cuando empiece a perfilar personajes hembra. Ya imagino a Pérez sacando fotos de escotes y culos. Y cagándose en las feministas: "Jojojo, perras".
Entre otras cosas nos enseña
cómo cocinar un personaje para poder incarle el colmillo a gusto y que no nos salten los dientes. Lo que no dice es donde comprarlo (¡glups!).
Eso sí, uno de sus personajes ya se perfila como un gigoló:
"Hay un personaje de la tercera parte (capítulos décimo y undécimo) que debo revisar a fondo. Marco notas para volver a él con detalle en la próxima revisión. Ojo con este fulano".
Yo espero que hable de las fulanas.
Pérez
chulea de documentado:
"Duda sobre el rigor mortis. Maldición. Eso me interrumpe la escritura hacia la mitad del capítulo undécimo. Tengo un cadáver en circunstancias determinadas, e ignoro con exactitud lo que en tales circunstancias tarda en enfriarse del todo y ponerse rígido. Se trata sólo de un par de líneas, pero las cosas hay que hacerlas bien. O intentarlo. Y la memoria no me ayuda. La mayor parte de los muertos que toqué en otros tiempos estaban demasiado fríos o demasiado calientes. Y tampoco iba yo mirando el reloj con esas cosas. Cronometrando rigores. Así que echo mano de otro viejo amigo (hay que tenerlos hasta en el infierno, decía mi abuelo): Luis Salas, navegante veterano y como segunda opción médico traumatólogo del hospital de La Arrixaca de Murcia, me cuenta cosas interesantes que anoto con aplicación de alumno. En circunstancias ambientales medias, un cadáver se enfría a razón de uno o dos grados cada hora, y adquiere la rigidez después de siete u ocho horas. Con eso me vale, le digo. Resuelto".
En circunstancias ambientales medias uno dos grados cada hora. ¿Circunstancias ambientales medias de primavera, verano, otoño o invierno? ¿Exterior o interior? ¿Noche o día? ¿Cuáles son la masa y la superficie del cadáver? ¿Se había tomado una sopa caliente o diez granizados?
En fin, que el tío escribe tanta gilipollez para luego soltar: "Decidido: mi muerto no estará rígido. Será un cadáver todavía flexible, por decirlo de algún modo. Y tibio". ¡A tomar por el culo! ¿Y para esto tanto CSI?
Pero, ojo, que
el tío se ambienta:
"Lento recorrido por los aledaños de la estación de ferrocarril de Barracas. B. Aires. Buscando lugar para instalar mi imaginario almacén de tangos La Ferroviaria. Quiero evitar la Boca y los lugares machacados por el turismo tanguero actual. Necesito un lugar que hace ochenta y cinco años fuese oscuro, con un farol en la esquina de la calle. Raíles de tren oxidados, tapias de chapa ondulada sobre las que asoman madreselvas".
Pero hombre, Pérez, ¿necesitas irte a Buenos Aires para inventarte un local? ¡Y encima con un farol! Pues, si no tiene farol, ¡te lo inventas!
Otro detalle curioso es la abundancia de fotografías turísticas:
una,
dos,
tres,
cuatro,
cinco. Viendo tanta foto de playa y de hotel, no está tan claro que Pérez esté escribiendo. Más bien parece que está de vacaciones y que le manda las fotos al becario. Sólo falta una foto de los chopitos del bar de puerto para disipar la sospecha. O una de Pérez tumbado en la playa fumando un puro. Con tanta foto de holidays se pierde un poco la carga de esfuerzo que quiere transmitir. Bueno, de hecho, no se transmite ninguna.
Atiende, Pérez: queremos fotos tuyas sudando y partiendo la mesa de un puñetazo, no sacando bíceps en la playa, ni chupando un daikiri con una pajita. ¡Que tiene que parecer que lo haces tú!