miércoles, 15 de octubre de 2008

Descarada publicidad y amiguismo en la Cadena SER.

Quienes escucharan la tertulia del lunes por la noche en la Cadena SER habrán podido escuchar una de las formas de publicidad más descaradas que existen hoy en los medios de comunicación. Es la publicidad del “amigo”.


Y es que estando la tertulia a punto de acabar y despidiéndose ya los tertulianos, uno de ellos tiene algo muy importante que decir. ¿Qué? Pues se trata de que al pasado ganador del dudosísimo Premio Planeta, Juan José Millás, escritor mediático del Grupo PRISA, le han concedido este año el Premio Nacional de Narrativa (y a su Premio Planeta). Y el tertuliano, como buen amigo que es de Millás, pues quiere felicitarlo y, para que todo quede en familia, lo hace en directo por la radio.


Esto le llama la atención a un segundo tertuliano, que dice que no sabía que se pudiera hacer tal cosa. La directora del programa, para dejar claro que allí esto no sólo se puede hacer, sino que es práctica común y admitida, procede a su vez a felicitar a Carlos Fuentes, el último Premio Don Quijote.


En la misma cadena puede el lector, si es oyente de la misma, haber escuchado hablar de otros amigos de la Cadena SER como, por ejemplo, Almudena Grandes.


Parece ser que no consiguen liquidar todos los ejemplares del último Premio Planeta y van a hincharlo con premios adicionales, y parece ser que en este chiringuito colabora, muy corporativamente, la Cadena SER.


¿Se darán cuenta de que con estas intervenciones se descalifican a sí mismos y a la emisora de radio en la que trabajan?

jueves, 9 de octubre de 2008

Desmentidos

Es falso que el neoacadémico Marías quiera cambiar el significado del adjetivo «sendos» por dos. Él cree que ya lo tiene.


Completamente falso que Arturo Pérez deseche alguna cita, soneto o perorata histórica mientras prepara una aventura alatristera.


Falso también que Arturo Pérez se duerma mientras revisa cada emocionante aventura alatristera. Quien se duerme es su corrector.


Falsísimo que el próximo Premio Planeta haya celebrado hace poco su triunfo. La celebración se produjo hace dos años.


No es verdad que Zafón lea literatura española. Prefiere ver capítulos de El Comisario, que le parecen más literarios.


Falso que a Javier Marías le gusten los anacolutos tanto como para que firme autógrafos con un sello de caucho. Se los firma un negro que siempre va con él.


Es falso que Juan Manuel de Prada haya evolucionado del simio.


Del todo falso que Arturo Pérez se haga flanquear por dos veteranos soldados cuando sale a comprar el pan. Tan sólo porta un pendón del tercio de Cartagena.


Falso que a un lector de Javier Marías le haya brotado en su frente una nalga. Cuando estas brotan, lo hacen por pares.


Completamente falso que el próximo producto escrito de Zafón vaya a venir acompañado de un compacto con pedorretas y eructos del autor: el Zafón-Mix se venderá por separado y el producto escrito traerá sólo un vale descuento.


Falso que Arturo Pérez haya descubierto hace poco que la palabra bisectriz sea más que una forma de referirse al aparato genital femenino.


Incorrecto que Arturo Pérez haya proclamado el advenimiento del Reino de Carpetovetonia, reclamando la totalidad de la Península Ibérica y erigiéndose en monarca absoluto y desnatado.


Falso de toda falsedad que el planetizado Boris Izaguirre vaya a ser el próximo en ingresar en la Academia de la Lengua. Falso también que tenga pensado acudir a su acto de ingreso vestido únicamente con un preservativo.


Falso que Rosa Regás haya reclamado unas etiquetas con el rótulo «sírvase usted mismo» que olvidó en la Biblioteca Nacional. Falso también que hayan sido encontradas bajo la cuna de los incunables.


Incorrecto que el Miembrasterio de Igualdad aspire a declarar la igualdad entre Lucía Etxebarría y Miguel de Cervantes.

jueves, 25 de septiembre de 2008

El padrenuestro según Marías.

Me comunican que Javier Marías reza el padrenuestro de aquesta guisa:



Nuestro propio padre que estás en los cielos

santamente santificado sea tu nombre nombrado

venga a nosotros tu reino republicano

hágase tu voluntad en los medios y en la academia

el pan consuetudinario de cada día dánosle a diario

y perdona nuestros anacolutos como nosotros también no nos los perdonamos

no siegues nuestra cabeza con un árbol -¡la nuca!-, amén.



Lector Iracundo no recomienda a sus lectores que traten de emular al supremo estilista adoptando esta nueva versión de la conocida oración. Tamaño sacrilegio podría provocar su condenación eterna, o peor: su ingreso en la Real Academia de la Lengua.

domingo, 17 de agosto de 2008

Ernest Hemingway vs. Javier Marías.

He aquí dos fragmentos mediante los cuales el premio Nobel estadounidense y el supremo estilista español narran un acto sexual. Busque el lector, si gusta, las diferencias.


Por quien doblan las campanas (Ernest Heminway).

Capítulo 13. Pág.114.


“Y hubo entonces el olor de la jara aplastada y la aspereza de los tallos quebrados debajo de la cabeza de María, y el sol brillando en sus ojos entornados. Toda su vida recordaría él la curva de su cuello, con la cabeza hundida entre las hierbas, y sus labios, que apenas se movían, y el temblor de sus pestañas, con los ojos cerrados al sol y al mundo. Y para ella todo fue rojo naranja, rojo dorado, con el sol que le daba en los ojos; y todo, la plenitud, la posesión, la entrega, se tiñó de ese color con una intensidad cegadora. Para él fue un sendero oscuro que no llevaba a ninguna parte, y seguía avanzando sin llevar a ninguna parte, y seguía avanzando más sin llevar a ninguna parte, hacia un sin fin, hacia una nada sin fin, con los codos hundidos en la tierra, hacia la oscuridad sin fin, hacia la nada sin fin, suspendido en el tiempo, avanzando sin saber hacia dónde, una y otra vez, hacia la nada siempre, para volver otra vez a nacer, hacia la nada, hacia la oscuridad, avanzando siempre hasta más allá de lo soportable y ascendiendo hacia arriba, hacia lo alto, cada vez más alto, hacia la nada. Hasta que, de repente, la nada desapareció y el tiempo se quedó inmóvil, se encontraron los dos allí, suspendidos en el tiempo, y sintió que la tierra se movía y se alejaba bajo ellos.”



Todas las almas (Javier Marías).

Págs.145-147. (Continúa en 148-149).


“‘Tengo la polla dentro de su boca’, pensé al tenerla, y lo pensé con estas palabras, pues sólo esas palabras vienen cuando se pone en palabras o en pensamientos lo que se está haciendo con lo que denominan (cuando lo que denominan está actuando), más aún si no se conoce apenas el otro cuerpo y sobre todo si las palabras hacen referencia a las partes del cuerpo propio y no a las del otro, con las que siempre se es más respetuoso y para las que sí se buscan y emplean los eufemismos y las metáforas y los términos neutros. ‘Tengo la polla en su boca’, pensé, ‘y no es como otras veces, como tantas veces desde hace mucho tiempo. La boca de Muriel es succionadora, como noté desde el primer momento, desde que la besé, pero no es tan espaciosa y líquida como la de Clare Bayes. Le falta saliva y le falta sitio. Sus labios son bonitos, pero un poco finos, y están parados; o, más que parados (que no lo están pues noto mucho su movimiento), carecen de flexibilidad, son rígidos. (Son como cintas tensadas.) Mientras tengo la polla en su boca veo sus pechos, son blancos y grandes y de pezón muy oscuro, a diferencia de los de Clare Bayes, que combinan sus dos colores sin estridencias, como la transición del color del albaricoque al de la avellana. Noto en mis muslos (que los aprietan un poco, sin hacerle daño) la contextura de estos pechos blancos, y aunque esta chica es muy joven, la constitución es blanda, como de plastilina nueva y aún no amasada ni endurecida por el uso y las huellas del niño que juega con ella. Yo jugué mucho con plastilina, pero ignoro si el niño Eric jugará con ella. Que tenga la polla en la boca de Muriel es incomprensible (quién lo hubiera dicho hace sólo tres horas, cuando yo hacía tiempo para salir de aquí y me afeitaba vigilando la luz de la tarde y tal vez ella se pintaba los labios en el espejo del cuarto de baño de su casa o granja de Wychwood Forest pensando en un desconocido: los labios tan despintados ahora). Mucho más incomprensible que ir a tenerla, como la tendré muy pronto, metida en su sexo, pues en su sexo –es de esperar- no habrá habido nada durante las últimas horas, mientras que en su boca ha habido chicle y ginebra y tónica y hielo, y humo de cigarrillos, y cacahuetes, y mi lengua, y risa, y también palabras que yo no he escuchado. (La boca está siempre llena y es la abundancia.) Ahora no bebe ni fuma ni mastica ni ríe ni dice nada, porque tiene mi polla en la boca y está distraída, y sólo eso cabe. Yo tampoco hablo, pero no estoy distraído, sino que estoy pensando.’

Y luego, un poco más tarde, todavía arriba, en el piso tercero de mi casa piramidal, aún desnudo en mi cama, volví a pensar y pensé esto: ‘Con ella no echo en falta lo que siempre echo en falta cuando me acuesto con Clare, a saber: que la polla tenga ojo, que tenga visión y tenga mirada, que pueda ver a la vez que se acerca o entra o ha entrado en su sexo.”

sábado, 2 de agosto de 2008

El modesto Ruiz Zafón contra la pose y la pretensión.

Ruiz Zafón en una entrevista del diario El País: "Aquí la literatura es un gueto de mediocridad y pretensión".

P. ¿Alta literatura en televisión?

R. El 99% [¿y por qué precisamente el 99%?] de la mejor narrativa que se hace hoy, de la literatura de calidad, de la gente profesional sin pretensiones ni pedantería ni pose, de la que de verdad sabe construir personajes e historias, o sea, de los que de verdad saben escribir, está en la televisión o en el cine, pero sobre todo en la primera. Gente con ambición, oficio y talento ya prácticamente no está trabajando en literatura. Ésta se ha convertido en un gueto de mediocridad, de aburrimiento, de pretensión y de pose.


"¡Pretenciosos y mediocres escritores de pose!"

lunes, 21 de julio de 2008

Párrafo de Seda (Alessandro Baricco, Anagrama).

Hace unos días estaba dando una vuelta por entre las mesas de “novedades” y se me ocurrió abrir este libro al azar, sólo por curiosidad. Y hay que tener mala suerte.

Al comienzo del segundo capítulo se puede leer:

“A principios de mayo los huevos se rompían, liberando una larva que, después de 30 días de febril alimentación a base de hojas de morera, procedía a encerrarse nuevamente en un capullo, para luego salir definitivamente dos semanas más tarde, dejando tras de sí un patrimonio que en seda hacía mil metros de hilo crudo y en dinero una bonita cantidad de francos franceses: suponiendo, claro está, que todo esto acaeciera en el respeto de las reglas y, como en el caso de Hervé Joncour, en alguna región de la Francia meridional.”

Un breve vistazo a cualquier enciclopedia revela que cuando se permite al animal salir del capullo, el patrimonio capullesco queda bastante deteriorado por los ácidos segregados y el agujero que aquel hace al salir.

Hay que hervirlo para conservarlo intacto.