lunes, 28 de octubre de 2013

Arturo Pérez Reverte fue a por lana y salió trasquilado.



Y es que ¿a quién se le ocurre intentar trasquilar a Anasagasti? Con la poca lana que tiene. ¿Qué será lo próximo? ¿Afeitar a un pulpo?

Hasta aquí el comportamiento de un caballero farsante que se tira pedos mientras esgrime un florete, esperando que el olor atufe a sus contendientes.

¡Pobrecito Pérez! Sólo un mediocre tranforma su opinión sobre un organismo de la democracia en un ataque personal a otro ser humano.

Nos imaginamos los pensamientos de Pérez: ¿por qué usar un arma tan vil como el florete cuando puedes llamar ballena a tu adversario? La garrulada es lo que prima, el pueblo pide vulgaridad y para eso Pérez mantiene abierta su churrería. He aquí un nuevo churro.

Atiende Pérez: no nos importan tus problemas personales: si quieres ser opinador, opina de una puta vez.

Si sólo quieres hacer el capullo para llamar la atención y que la gente se compre tu libro de grafiteros, te recomendamos que dediques tu esfuerzo a escribir novelas en lugar de tweets.

Por cierto, qué prisa se ha dado. ¿Lo habrá escrito él?

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Comentar: