Anteriormente, sujetos como Lorenzo Silva o los advenedizos Alberto Olmos y Elvira Navarro se habían subido a este carro con overbooking. Este último par incluso defendió el expolio de los derechos de autor de Borges, lo que es muestra de su catadura moral y de su oportunismo.
¡Pero es que esta vez Lucía Etxebarría prometió dejar de escribir! ¡El pueblo se regocijaba! ¡Los piratas eran canonizados! ¡La crisis terminaba de golpe! Lea el lector los comentarios en Menéame.
El descaro de esta operación comercial, camuflada de rabieta en la infantil persona de la superdotada escritora, se hizo evidente enseguida. Salió en tantos medios de comunicación (otro, y otro)que parecía que la hubiesen clonado o que se hubiese reproducido por gemación de una teta.
Obviamente el Grupo Planeta planificó este suicidio mediático de la superdotada escritora en el momento en que las ventas de su último libro se precipitaron a las alcantarillas. ¿Saben por qué? Pues porque la anterior genial idea de esta chica no había funcionado. Nos lo contó Ignacio Echevarría:
"Me dicen que, a comienzos de la rentrée, Lucía Etxebarría colgó en su Facebook un post en el que, con vistas a promocionar su nueva novela, anunciaba que se sorteaba a sí misma.
[...]
¿El premio? “Una noche de marcha con Lucía Etxebarria.” En Madrid o en Barcelona. Ella promete llevar al ganador -hombre, mujer o lo que sea- a un concierto y pagarle las copas. Eso sí, el concierto lo elige ella, si bien se le permite al ganador advertir de antemano “si le aburre el jazz o la clásica, por si acaso”. Si no vive en Madrid o Barcelona, Etxebarria le anima a que pille un vuelo low cost y ella se encargará de buscarle alojamiento.
Glups."
