A Lorenzo Silva lo ha poseído la feliz ocurrencia de, a cuento de la ley Sinde, perorar sobre la ética de los ciudadanos:
«Que se tumbe una ley timorata y comedida como ésta solo da la medida de lo que es la cultura en este país. En cualquier caso, no creo que la solución pasara solo por medidas legales, falta una labor de educación y un posicionamiento por parte de la industria cultural más inteligente, audaz e imaginativo del que se ha hecho hasta ahora. La oferta, tiene que ser ingeniosa, trabajar más, y la demanda ?el consumidor? tiene que tener una solidez ética de la que carece. Hoy mismo han colgado en 10 o 15 blogs mi último libro, cuando por fin alguien lo ha logrado escanear. ¿Qué libertad expresan esos blogs? ¿Cuál es la libertad que coartaba la ley?».
Comienza en plan duro a la Pérez-Reverte («ley timorata»). Perpetra un juicio cultural en base a una votación política («lo que es la cultura en este país»). Pero, ¡ops!, sigue con «el consumidor […] tiene que tener una solidez ética de la que carece». A ver, Lorencito, si un señor de un blog cuelga un libro tuyo, ¡pues lo demandas! (En el caso de que no sea una trola demagógica). Y si no puedes o no funciona, ¡pues ponlo tú en tu web, so genio! ¡Y fórrala de publicidad!
Aunque no existe nada más miserable como que este sujeto evalúe las carencias éticas de los ciudadanos. ¿Qué potencia ética posee Lorenzo Silva, que es jurado del amañado y corrupto Premio Nadal? ¿Cuál es el diámetro de la ética de quien premia Esperadme en el cielo, de Maruja Torres, ponzoña criticoacompasada en este mismo blog con el nombre de Autopista al infierno?
Probablemente se mida en nanómetros.
Numerosos nanoescritores se habían pronunciado a favor de esta ley frustrada -propia de un gobierno de catetos- según parece, sintiéndose saqueados (o porsaqueados):
«Más de 150 escritores, entre ellos Almudena Grandes, Rosa Montero, Juan José Millás, Ángeles Caso, Elvira Lindo, Fernando Savater y Enrique Vila Matas, han firmado un manifiesto en favor de los derechos de autor ante el “saqueo que se está produciendo desde hace años en los productos digitales”».
¡Guau! ¡Escribidores de pacotilla! ¡Corruptos Premios Planeta! ¡Un profesor de ética corrupto! ¡Y un señor que se rasca el culo en sus libros! ¡Vamos a apoyar la ley Sinde, chicos!


El compromiso de Ángeles Caso con la literatura.