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sábado, 14 de noviembre de 2009

El putativo Premio Planeta: la corrupción aplaudida a Ángeles Caso.

La noticia de la adjudicación de esta corrupción a Ángeles Caso estaba ya preparada en todos los diarios españoles, pues desde la emisoras de Radio Nacional anunciaron tenerlas ya a los quince minutos de su «fallo»; en una incluso –la Cadena SER- Àngels Barceló afirmó haber estado esperando a que se anunciara oficialmente el premio para poder hablar de ello, pues las portadas ya las tenían de antes y el fraudulento fallo era conocido desde las cuatro de la tarde -habiendo sido incluso registrado en la Wikipedia a las 15:35-, recomendando que se fallara antes para no causarles este tipo de problemas. Esto fue dicho como si alguien se hubiera quejado de anteriores anuncios anticipados (recordemos el Premio Nadal 2009 a Maruja Torres).

Varios medios de comunicación han informado del fraude, como La Voz Digital, Telecinco o El Mundo.

Según parece Juan Palomo, o no tenía ni idea, o desinformaba, como benditamente se me ocurrió aventurar. Pienso en tres interpretaciones: la primera es que Juan Palomo quería seguir teniendo trabajo y decidió propalar con cierta explicitud la tal falsa ganadora, no sea que José Manuel Lara deje de invertir en El Cultural; la segunda es que Luis María Anson, amenazado por Elvira Lindo cuando aquél llevó a La Fiera Literaria a las páginas de La Razón (El Cubil de La Fiera), le ha querido hacer una jugarreta a su amiguita enemiga de la libre expresión; la tercera consistiría en que, propalada esta ganadora en más de una ocasión, se atenuará la gravedad de su futura anunciación cuando por fin se le adjudique a Lindo este putativo premio.

Pero, en fin, lo importante es que Juan Palomo sigue cobrando su sueldo.

Como cuando se introdujo la pata hace unos años, premiando un bodrio de Maria de la Pau Janer y se «arregló» al año siguiente con Álvaro Pombo, igualmente la deyección del año anterior (¿a quién se le ocurre darle el Premio Planeta a un profesor de ética?), un fiasco de ventas, se arregla este año con una escritora muy comercial, cuya medalla de plata en este mismo premio vendió más libros que el oro moruno del chivato Cela.

Al igual que otros años, la «futura» ganadora y el «futuro» finalista habían sido ambos invitados a la cena en la que se abre la plica y se descubre que el ganador es casualmente alguien que ha sido invitado a esta cena y que no es capaz de disimular la sorpresa que no tiene.

El diario El Confidencial denunció la farsa como el fraude que es: «El Planeta, una farsa que se sigue creyendo».

Ángeles Caso, la ganadora de este putativo premio afirmó: «Yo sí tengo un compromiso: primero con la literatura y luego con la sociedad, sobre todo con las mujeres», la perspicacia nos hace intuir que a continuación se volvió hacia Lara y le espetó: «Bueno, ya está, ¿cuándo cobro? ¡Ante todo literatura!».


El compromiso de Ángeles Caso con la literatura.

Pere Gimferrer, quizá arrepentido por su participación, sufrió un problema de salud. Desde aquí se le anima a que se recupere física y, sobre todo, moralmente.

El diario dependiente La Razón, propiedad del Grupo Planeta, no menta en su versión digital el notorio fraude, tampoco lo hace el diario El País. En cuanto a Público, lo hace mentando la falsa ganadora propalada, Elvira Lindo, y comete la hipocresía de hablar de «quinielas», puesto que Ángeles Caso escribe una columna en Público: lo primero es el negocio y lo segundo la verdad. Así el Grupo Planeta silencia a este periódico.

Al acto asistieron figuras políticas que presuntamente denuestan la corrupción, como José Montilla, president de la Generalitat, Ángeles González-Sinde, ministra de Cultura, y Jordi Hereu, alcalde de Barcelona. Aquella noche perpetraron una excepción, tragando cena cual ballenatos y ejecutando con ansia felaciones de cámara.

Dice Sanz Villanueva en El Mundo que «Las novelas galardonadas estarán en las librerías en apenas un mes (tiempo demasiado corto para no inducir sospechas)». Esto nos explica porque es crítico literario y no detective privado.

Diego Armando Maradona se refirió a la tontuela comparsa de los no premiados, alentando a futuros esfuerzos: «que la chupen. Que la sigan chupando», «Sigan mamando».

sábado, 27 de junio de 2009

La reina en el palacio de las corrientes de aire, de Stieg Larsson (Editorial Destino): 200.000 ejemplares vendidos ¿el primer día?

La editorial Destino ha afirmado sobre su último lanzamiento La reina en el palacio de las corrientes de aire, de Stieg Larsson, que ha vendido 200.000 ejemplares durante su primer día en las tiendas.

La Cadena SER nos transmitió el otro día esta consigna “tal cual”, sin aclarar algo que ahora se dirá, hacia el final de su tertulia nocturna sobre actualidad. Momentos después, Radio Nacional transmitió también la “noticia”, aunque con la deferencia de aclararnos un poco el asunto, anteponiendo un “Si es cierto lo que dice la editorial...”, que nos explica muchas cosas.

Hay que hacer notar que la Cadena SER ha cobrado unos pingües beneficios publicitarios, a raíz de la campaña de lanzamiento del libro, con los que habrá podido dar de comer a sus trabajadores, y sus trabajadores, que no son tontos, hacen lo que tienen que hacer.

Rondando esta misma fecha, la columna que remata la tertulia de Hora 25 en la SER incluyó una bonita loa a Steve Largson, ese bello autor cuya editorial en España les da de comer. ¡Qué bueno es! ¡Qué majo es! ¡Sigan pagando publicidad!

No contentos con ello, el viernes 26 se volvió a hacer una mención a esta saga Millenium durante la tertulia; y la columna colofón versó sobre lo increíble que es, esta vez, la película del primer volumen de la saga, a la que calificó de “documental”, antes de orgasmar con potencia.

Este denigrante espectáculo hace pensar que el Grupo PRISA está obligado a devolverle al Grupo Planeta el favor de que este haya ido adjudicando su premio a columnistas de aquel.

Por el contrario, Radio Nacional de España no vende espacios publicitarios, lo que nos explica su intrépido comentario.

Recordemos que la editorial Destino forma parte del omnipresente Grupo Planeta, convocador del prestigioso Premio Planeta, lo cual debería ser prueba patente de su completa honradez.

Lejos de negar que las ventas de este libro vayan a tener por fruto unos muy pingües beneficios y de que su cifra vaya a ser superior a lo usual, sí afirmaré que no me creo esta cifra de un primer día: es seguro que mucha gente había reservado el libro, y también lo es que más de uno se lo habrá comprado aquel mismo primer día, aunque no hubiera hecho reserva alguna, pero:

-¿Por qué los ejemplares que he fichado en varias librerías no se agotan y la gente no se da de sopapos por ellos ni se los quita al librero de las manos?

-¿Cómo obtuvo la editorial Destino un recuento de ventas en tan sólo un día? ¿A cuántos comercios llamó? ¿Recabó información sólo en cadenas de venta? ¿Llamó a cada pequeña librería? ¿Llamó a Casa del Libro, también propiedad del Grupo Planeta?

-¿Qué constancia existe de tales cifras? ¿Cómo sabe que estos supuestos comercios consultados no han falseado la cifra para generar la impresión de un gran éxito o para espolear a los ciudadanos a comprar su ejemplar cuanto antes?

-¿Fueron estos libros adquiridos por ciudadanos o más bien comprados al peso por alguna cadena de grandes superficies?

-Si una editorial vende 200.000 ejemplares a varias grandes superficies, y estas superficies venden estos 200.000 ejemplares a sendos ciudadanos –¡chúpate esa, Javier Marías!-, ¿se habrán vendido en total 400.000 ejemplares?

Receta para un bestseller: conseguir que El Corte Inglés te compre 100.000 ejemplares, que Casa del Libro te compre otros 100.000. ¡200.000 ejemplares vendidos!

Pero ¿a quién?